La deserción estudiantil a nivel universitario sigue siendo un problema sin resolver en las instituciones educativas de nivel superior siendo motivo de preocupación no solo de las mismas instituciones sino también de los padres de familia y sobre todo de los mismos estudiantes que son los más afectados por no avanzar con sus estudios superiores.
En nuestro país las principales causas de este problema se pueden dividir entre la falta de apoyo económico y elegir mal la carrera a seguir y un aspecto muy importante a tener en cuenta es que los índices de deserción más altos se dan en entidades privadas; lo que no ocurre con las entidades públicas. Uno de los motivos por los que las entidades públicas no tienen un alto índice de deserción es debido al filtro que existe para poder ingresar, me refiero al examen de admisión, el cual como sabemos todos es una gran competencia entre cientos de alumnos donde ingresan los de más alto puntaje académico obtenido y que incluso ya han pasado por estudios pre-universitarios en alguna academia lo que refuerza aun mas su formación. Las entidades privadas se muestran mucho más afectadas por este problema debido a que sus estudiantes generalmente son captados directamente del colegio e ingresados a sus aulas de estudio donde el alumno se topa con una realidad muy distinta a la que está acostumbrado y lo que es aun más alarmante es que la gran mayoría de entidades privadas de nivel superior acogen entre el 85% y 95% de sus estudiantes.
En este aspecto vemos que para un estudiante es mucho más fácil optar por estudiar en una entidad privada donde le requiere menos esfuerzo el ingreso y donde tiene casi si ingreso asegurado. Lastimosamente una vez dentro de una entidad universitaria los alumnos se topan con la triste realidad de que no es la carrera que hubieran querido estudiar y migran de escuela en escuela o simplemente se terminan la carrera por terminar.
En este sentido es importante la labor no solo estatal sino también de las mismas entidades universitarias a fin de hacer poner más énfasis en la propagación de materiales como los test vocacionales o las charlas informativas por cada una de las especialidades a las que incluso sería pertinente sugerir la presencia de algún apoderado a fin de sean extensivos a sus familiares los resultados de dichas actividades.
Nos encontramos en una era donde la información se encuentra al alcance de todos y donde instruirnos solo requiere de fuerza de voluntad y dedicación. Informemos bien a los estudiantes y padres de familia para así evitar engrosar las filas de los desertores estudiantiles y contribuyamos a la formación de estudiantes que quieran su carrera y que la sepan desenvolver en el futuro.
Autor: Cieza Murga Francisco Manuel
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