Por: Damner Chávez Salazar
Aula: 504
El impacto de los medios de comunicación ha vulnerado el modelo tradicional de la sociedad llegando a alterar todas las actividades sociales, culturales, económicas e inclusive las propias operaciones mentales. La educación no puede estar al margen de esta situación. Diferentes posturas, algunas antagónicas, se han pronunciado en este sentido atribuyendo a los medios de comunicación grados de influencia diversa.
Del mismo modo, muchos educadores y comunicadores desde una visión preactiva han aceptado el desafío de conciliar ambos campos desarrollando propuestas innovadoras que, fundadas en el dialogo interdisciplinario, promuevan el respeto a la dignidad humana, y el desarrollo educativo social.
Nosotros somos testigos del desarrollo de los medios de comunicación, y de cómo estos han generado un nuevo esquema de desigualdades, que a su vez repercute en la búsqueda de identidad y de sentido colectivo.
Los medios de comunicación, desafían la cotidiana convivencia social, individual, familiar, profesional, comunitaria y social en las esferas pública y privada haciendo que lo mediático sea considerado como algo fundamental, perfilando dependencias mediáticas múltiples y generando nuevas formas de analfabetismo.
El vinculo esencial entre los sujetos sociales y su entorno ha sido modificado. Los acontecimientos y fuentes tradicionales de información han sido trastocados tanto como los limites espacio temporal. Las instituciones y las funciones mismas de la sociedad de ha visto también afectadas.
Los medios de comunicación social representan condiciones asimétricas de poder empresarial-comercial, promueven el consumo y el subdesarrollo, generan violencia y frustraciones y adormecen conciencias. En ellos se ve reflejada la crisis política y social del país. No obstante su superficialidad, adquieren un alto nivel de creatividad.
Surge la cultura de la imagen, fundada en la sensación y la emoción. La imagen adquiere el carácter de referente principal de lo real, y dado su carácter seductor, entra en contraste con la palabra, que apela a la argumentación y a la razón.
Los medios de comunicación se constituyen en una suerte de escuela paralela y significativa que educan, reeducan y deseducan. Su carácter cautivador y hedonista hace que ellos influyan y modelen las nuevas formas de aprender, tanto como el perfil de los nuevos sujetos de aprendizaje y los propios contenidos temáticos. Mientras tanto la educación es juzgada por la sociedad culpabilizándose muchas veces de no poner freno al avance de los medos de comunicación.
Estas posiciones pierden la perspectiva de la responsabilidad de la sociedad civil y el Estado, de una acción concertada en la influencia que los medios de comunicación pueden tener en la educación y en la sociedad.
No basta con condenar a los medios, y menos con atribuirles condiciones angelicales bajo el pretexto de la consabida libertad de expresión, pues sus alcances debilitan el tejido ético y democrático de la sociedad. Es preciso abrirse al dialogo interdisciplinario y a la acción concertada a fin de que los medios conozcan la educación y su quehacer, y que los educadores conozcan las formas de actuar y pensar de los medios.
Urge el establecimiento de límites que vayan mas allá de las propuestas legislativas, y que más bien sean producto de un deber ciudadano de procurar condiciones humanas más dignas.
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